Comentario diario

¿La reproducción individualista?

Yo creo que si de algo estamos todos convencidos es que no venimos solos al mundo como piezas independientes de un rompecabezas. En el Evangelio de hoy, todos los personajes forman parte de una cesta de cerezas en la que unos están enganchados con otros: ?el Padre y yo somos uno? pedid en mi nombre? los apóstoles unidos entre sí? los apóstoles en relación permanente con Jesús?? La fe cristiana no es una escuela de abstracciones, sino una familia que se mide por proximidad. Por eso, me sorprenden algunas ocurrencias peregrinas de gente que se dice sesuda y quiere desprestigiar a la familia. El otro día, Mads Larsen, psicólogo de la universidad de Noruega de Ciencia y Tecnología, propuso ?la reproducción individualista? para luchar contra la baja tasa de natalidad. Para resumir el concepto: apostar por la mujer sin pareja, para que pueda, por su cuenta, engendrar los niños que estime oportunos. En Noruega alrededor de la mitad de las mujeres en edad fértil (entre 20 y 34 años) no tienen pareja. Larsen concluye que sean ellas las que tomen las decisiones sin tener en cuenta el apartado masculino. Es la citada reproducción individualista. Vale, dice que está decisión tendrá consecuencias, que el hombre se marginalizará, se le desconsiderará y se hará más agresivo. Pero, dice Larsen, no hay otra salida para no caer en el invierno demográfico. No sé si el lector se da cuenta de lo que aquí se perderá la humanidad. Desaparecerá el concepto de familia tal y como lo entendíamos desde tiempo inmemorial. Pero yo creo que hay cosas que son insustituibles por sí mismas: el tenedor es perfecto, la rueda también, el formato libro (no triunfará el ebook, no puede ser, si no al tiempo), el formato familia también. Nada de todo esto puede ser sustituido por una forma más perfecta. La familia tiene todo su millón de ingredientes para reprochar, es cierto, no todas son la del capitán Von Trapp, pero es en cualquier caso la gran escuela doméstica donde el ser humano pone a prueba cuanto es. Me han dicho que hay un escritor danés que se lo rifan en las ferias, Thomas Korsgaard, es tan joven que acaba de pasar la treintena de años. El suyo es el típico debut prometedor de escritor que se llevará galardones en breve. Estoy con ?El patio?, la primera parte de su trilogía. El protagonista no es un chico que vive en un rincón perdido y frío en un condado desconocido de Dinamarca. Es la historia de una familia en marcha, donde un bebé muere en el parto, uno de los niños es absolutamente insoportable en el colegio, la madre hace horas extras para ganar algún dinero, todos se van haciendo preguntas para aclarar situaciones, hay un millón de equívocos? Por tanto, el protagonista es es ese artefacto maravilloso de mil brazos que se llama familia. Hay también ocho perros en la historia. Los perros duran más años cuando les rondan las familias, porque intuyen un movimiento perpetuo de gentes que no pueden estarse quietas, y eso les complace, les da seguridad. El Señor se dejó formar en familia, con un padre putativo, un oficio diario y una madre que hacía de la Sagrada Familia ?un work in progress?. Porque la madre, lo queramos o no, es siempre la que da cuerda al reloj de la familia. Hay en Dios, en la entraña de Dios, (en Dios por dentro), un conjunto de relaciones, y el Señor quiere que lo sigamos desarrollando en nuestra vida ordinaria. Cuánta sanación hay en una familia que se perdona, cuando los lazos que parecían haberse perdido, vuelve a hacerse firmes. Si desaparece la familia, vamos ciegos por la vida. Y Larsen, el psicólogo noruego, tendrá razón, la vida será más profundamente individualista, con el agravante de las horas extras en el gabinete psicológico.